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Entrega de Premio “Calaveritas Ambulantes”

La parca en Durango

El pasado 6 de Noviembre, con motivo de la celebración de Día de Muertos dimos a conocer nuestra Calaverita Ambulante ganadora a través de la Fan Page de Letras Ambulantes, resultando Ganadora Mirsail Urieli Gurrola Aguirre de la Ciudad de Durango, Dgo., con su Colaboración Ambulante titulada “La Parca en Durango” con un total de 224 likes, emitidos por el público.

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cover, día de muertos, catrinas

Especial de Día de Muertos: Color y sabor a cultura.

Cultura que transpira tradición.

Uno de los días más esperados por muchos para honrar a la muerte en vida.

La vida de los muertos está en la memoria de los vivos.

Artículo especial de Día de Muertos | Incluye al final las Calaveritas Literarias participantes.

Hoy 2 de noviembre, es un día de resguardo para la celebrar la memoria y los recuerdos de aquellos que nos acompañaron alguna vez en este trayecto que llamamos el camino de la vida.panteón, noche

Una de las tradiciones más representativas y significativas de nuestro país (México) que reúne todos los sentidos en uno mismo, y conjuga desde la gastronomía, la música, los adornos florales y un motivo de reunión para estrechar lazos familiares y crear nuevas memorias vivientes.

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cover 18 Los besos del Homo Sapiens

Post 18: Los Besos del Homo Sapiens

Besos, besos, besos…

Y su emotiva expresión

Listo el lienzo digital en blanco para comenzar a escribir después de algunas semanas.

En esta ocasión abordaré este tópico tan alucinante que hasta hace días atrás me hizo toc toc en la cabeza.

En verdad admito, ahora frente al monitor, pensé que sería mucho más fácil escribir sobre ello, ya que, como ciertas cosas en la vida no existen manuales a seguir; más aún, si se trata de hablar de besos.

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Post 16: La sombra de Mr. Graydi (Parte II). La Revelación.

Desde adentro

Han pasado casi dos horas desde que Graydi cayó rendido en aquel sofá viejo situado dentro del abandono, con una tentativa oferta a un aparente descanso, lo más cerca que tenía al alcance y donde sus piernas no dieron para más.

 

Media noche

El reloj marcaba exactamente la media noche cuando Mr. Graydi abrió sus ojos abruptamente de nuevo tras sentir una inquietud interna en sus sueños o quizá de su inquietante entresueño… o quizá se trataba de algo tan real como una verdadera sombra.

No había nadie en aquella morada furtiva más que su alma, no había ninguna razón por la cual sentir una presencia de carácter extraño, cuando aparentemente el único acompañante era el crujir de las ramas ya crecidas, olvidadas y abandonadas por el tiempo que golpeaban incesante las ventanas como un toc toc que sonaba como un lamento constante.

Sin embargo había una atmósfera sutilmente densa.

 

El asomo de La Revelación.

El hombre se forzó a si mismo a volver al sueño tras el cansancio insostenible, aunado al cansancio físico Mr. Graydi cargaba ya de por sí una fatiga en el alma como si llevase un costal a cuestas llena de piedras tan uniformes como desiguales.

El reloj justo marcaba veinte minutos después de las 2 de la madrugada, cuando nuevamente azoto una inquietud que le rebasó completamente.

Esta vez sintió una especie de  sofoco que le impedía despertar del todo; adormecido, fue capaz de abrir los ojos pero incapaz de moverse, invadiéndole una desesperación terrible al presenciar sonidos que no deberían estar ahí.

Escuchaba el rechinar de los muebles como si éstos estuviesen siendo ocupados al momento.

Escuchaba el roce de de la ropa como si alguien se aproximara rápidamente hacia él.  Todo ésta atmósfera estaba sucediendo al momento en aquel espacio que solo era iluminado por la luz de la luna que se traslucía a través de los orificios y el desgarre de las cortinas delgadas y atemporales.

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Súbitamente, la proyección de la luna, entre las luces y sombras, comenzó a aparecer la silueta de un hombre desdibujado.

Lentamente Mr. Graydi empezó a recobrar el movimiento y quizá la conciencia, poco a poco, enfocando aquella silueta que se formaba. Su corazón latía rápidamente, acelerando cada latido como una rumba sin ritmo que invitara a ninguna amena danza, invadiéndole un miedo que no conoció antes jamás.

 

Sombras, nada más.

El hombre aún inmovlizado, no puede quitar la mirada de aquella sombra presente. Más consciente y recobrando el enfoque, empieza a percatarse que aquello va dejando de ser sombra, pero no se desvanece; al contrario, empieza a cobrar vida revelando cada vez más a detalle una viva personificación.

Mr. Graydi queda impávido una vez que la imagen se revela ante él, pues se llevaría la sorpresa más grande de su vida. No comprende que es lo que está sucediendo, y francamente… yo tampoco.

En ese instante, empieza a rodar una película fílmica en su cabeza, empiezan a llegar recuerdos de su vida, pasajes de su historia, y entonces empieza a comprender que está atrapado en un tiempo que no es su tiempo; en un plano dimensional que no es su plano.

Un día de esos tantos días Mr.Graydi simplemente desapareció y nada se supo de él. El destino y las coordenadas se encontrarían un buen día creando un portal dimensional, llevándose su vida a otro tiempo y a otro espacio, dejándole a su suerte y a la deriva por tal vez una eternidad.

Aquella sombra revelada tras las bambalinas a la luz de la luna… era él, buscándose a sí mismo.

 

Fotografía de portada: moninaLab

 


Querido lector, si has llegado hasta aquí, quiero agradecer tu tiempo y compartirte un poco el proceso de esta segunda parte en el que concluye esta historia: Tratar de fluir con la Imaginación bajo la inspiración de un café que terminó por enfriarse porque las letras resultaron más inspiradoras que el Nescafé, resultó realmente interesante ir dictando lo que mi mente recreaba al momento de escribirla, casi como ir entretejiendo las palabras en la búsqueda de la experimentación abordando este género con una pequeña dosis de misterio.

¡Gracias! ¡un abrazo!.

 

 

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Post 15: La casa en la niebla [ Intermedio ]

Colaboración especial: Carlos Austria

Ztucras

Era una tarde como cualquier otra, en la pequeña aldea de Ztucras, ubicada en una espesa zona de bosque, se comenzaba a formar un banco de niebla. Esta reclamaba su territorio y con el paso de las horas se iba apoderando de cada pequeño rincón de aquella aldea, con una niebla densa, una especie de velo blanco del cual todos tarde o temprano eran capturados.

la casa entre nieblas

El cielo por otra parte no ayudaba del todo, la mayor parte del tiempo se encontraba en un tono gris, lleno de nubosidad, impidiendo que los rayos del sol pudieran llegar a Ztucras, solo en ocasiones muy raras la luz del sol hacia su presencia en Ztucras, dando un aspecto lúgubre al lugar la mayor parte del tiempo.

Regularmente a las seis de la tarde sus calles se encontraban solas, era poco común encontrar a algún habitante caminando en alguna calle. Las luces que se iban encendiendo en cada hogar, se tornaban difusas, como si tuvieran una lucha constante por no desvanecerse y dejar oscuro el lugar. Para esa hora la neblina cubría casi por completo toda la aldea. Haciendo que el simple caminar entre una casa y otra fuera una tarea difícil.

Louis

Uno de los refugios de aquellos pobladores más experimentados era una taberna llamada Lois, en la que sus habitantes se reunían a beber cerveza oscura y convivir un poco. La taberna se iluminaba con velas, estas se encontraban colocadas a lo largo del esta para dar un aspecto menos denso. Contaba con una gran barra en la cual los clientes que llegaban podían disfrutar de un trago para relajarse.

cantina, taverna, Louis

Abraham Dorvi se quedó dormido en su carro, cuando despertó no pudo reconocer en el lugar en el que se encontraba, a los pocos minutos el conductor de su carruaje le informo que había llegado a su destino y que estuviera listo para descender.

La niebla densa de aquel lugar solo le permitió distinguir un pequeño letrero, en él pudo leer el Lois taberna. Con más sed que hambre decidió entrar y abriendo la puerta de forma cuidadosa entro, camino hacia la barra y ocupo uno de los tantos bancos vacíos. Se dirigió al cantinero y le pidió una cerveza…

 

Colaboración Especial 

Autor: Carlos Austria 

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La sombra de Mister Graydi. Parte I

Hay momentos en que querrás olvidar…

Lo que fuiste.

Era una tarde lluviosa de agosto, alrededor de las 18:00 hrs., no tan tarde a decir verdad, pero en ese momento la manecilla marcaba esa hora exacta, instante preciso en que las nubes de blancura opaca empezaron a apagar la luz el cielo.

John Graydi, el personaje en que se centra esta historia, se encontraba vagando por las calles de un pueblo olvidado… el más olvidado que pudiese existir sobre la faz del planeta.

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Post 13: Una noche con las estrellas (Guión)

Colaboración especial para Letras Ambulantes | Autor: Kathya García (México)

INTRO

El lugar donde se desarrolla el siguiente argumento es un foro en el que se dan cita varias personalidades. ¿Personalidades? No, perdón. Este escenario ha reunido a las mentes más brillantes de todos los tiempos.

Ahora, ¿Te podrías imaginar una conversación o un debate en el que llegasen a intervenir cada una de éstas mentes brillantes como Einstein, Los Curie, Da Vinci, Copérnico, entre grandes pensadores como Aristóteles, y hasta uno de los científicos contemporáneos más brillantes como Stephen Hawking?.

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cover ilustración cuento

Post 12: Cuento que te cuento un cuento

Posible título

Hay letras pequeñas que se convierten en grandes pensamientos (una especie de voz en off).

Esta es la historia
de una pequeña historia sin principio ni fin.

(Y de pronto sé, que mi cabeza puede dar para más…)

{ Preámbulo }

¡Arriba y abajo!

En medio de un lago se hospeda el reflejo de un cielo…
y es en la inmensidad de entre el agua y ese azul cielo que coexisten seres de naturaleza sólida, y otros tantos, un tanto… abstractos.

Intro

Y aquí aparece Rumbel, un pequeño gorrión azul que se acerca al lago en busca de agua dulce, ¡pues muere de sed!

(continuando ésta historia desde el momentus)

A la par se acerca una niña llamada Sofìa…

Ella, por su parte, trata de sortear aquel lago tan pequeño desde su propia perspectiva.
Y entonces, surge una peculiar conversación entre ambos…

Rumbel: —¡Hola!, Y tú, ¿Hacia dónde es que te diriges?

Sofìa, escucha una vocecita, tratando de descifrar de dónde es que proviene esa voz tan chiquitita.

Mira hacia abajo y sorprendida reacciona:

—¡Pero qué diablos! ¡Un gorrión!, y, ¿Azul? y… ¿Hablándome?! ¡Seguro es el efecto del antigripal!

Rumbel: —¡No! No es el antigripal –añade la pequeña ave.

Sofìa: —¡Diantres! ¿Acaso es que también puedes leer lo que pienso?

Rumbel suelta una risa espontánea y pausada.

—¡Ja ja ja ja! ¡Niña!, no te has dado cuenta que lo has pensado en voz alta.

Sofìa: — Oh, ¡Cierto! (sumando con gracia su risa a ese momento tan extraño).

Justo como en un inicio lo advertí: entre el lago y el cielo hay un enorme espacio donde cohabitan seres de toda naturaleza.

Sofìa, de naturaleza curiosa, pregunta al pequeño:

—Bueno, ¿Y qué tal las cosas desde allá abajo?

A lo que Rumbel responde:

—Digamos que… ¡Magnífico! Es decir, de aquí las cosas se magnifican tanto… puedo incluso tocar mi cielo azul aún estando aquí abajo. Yo suelo navegar en el viento; y a esas alturas, todo se ve tan pequeño. Generalmente suelo tocar tierra firme para descansar un poco, beber y partir de nuevo a donde me lleve el viento.

(Y ¿a donde va esta historia?, me pregunto yo…)

Rumbel: —Y tú, ¿que tal las cosas desde allá arriba?

Sofía: —¡Oh! pequeño gorrión. Desde aquí todo me parece tan normal. Puedo decirte que desde aquí el cielo se ve tan denso, infinito, sin principio ni final, y por sus dimensiones necesitaría una escalera de miles de kilómetros para poder alcanzarlo. Sin embargo, por ahora lo que roba mi atención es lo que tengo frente a mí, a nivel de calle. Si no me hubieses hablado, seguramente habría pisado el hermoso reflejo de tu cielo azul… Me alegra no haberlo hecho (afirma con una sonrisa).

Rumbel desvía su mirada hacia abajo, hace una pausa, y posteriornente gira su miradita en consecuencia hacia arriba… observando el mismo escenario azul. Arriba, el cielo parece no tener frontera; abajo, es sólo un fragmento de toda aquella inmensidad. Y entonces lleno de curiosidad, pregunta a Sofía… —Y… ¿Qué es lo que llama tu atención?

Sofía: —Pues verás, sucede de todo.

Rumbel: —¿Pero que es todo?

Sofía: —Bueno… quizá “todo” significa que, aunque me suelo topar con el mismo escenario todos los días de camino a la escuela, ¡nunca es igual! Cada día tiene algo diferente.

Hoy fue un día inusual por ejemplo, ¿no crees?

Rumbel: Frunciendo un poco el ceño y ladeando su pequeña cabecita afirmó. —Tienes razón… Pero, ¡¿qué más?!

Sofía: —Puedo decirte que ahora mismo, hay un montón de personajes pasando por la acera de enfrente; unos van más de prisa que otros. ¡Hey! Algunos se detienen con el paletero de la esquina y desde aquí puedo ver también al señor que vende agujetas, ¡tiene docenas!… Puedo decirte que todo el ruido y el colorido se sincronizan y entonces ¡Parece todo un festín cotidiano!

Rumbel: —Es lo que me gusta al llegar aquí. ¿Sabes? Me gusta poder apreciar de cerca lo que no puedo ver a detalle desde allá arriba.

Sofía: —Pues a mí me encantaría poder volar como tú… y ¡poder llegar a lugares infinitos!

La pequeña queda como en un estado divagante y pensante, imaginando cómo sería lo que acaba de pasar por su mente microsegundos anteriores, cuando el sonido de un claxon la trajo de vuelta…

sofía, personaje

Sofía: —Pequeño gorrión! He notado algo que he pasado por alto el preguntarte…

Rumbel: ¿Qué cosa es niña?

Sofía: — ¿Hay alguna razón en especial por la que tú seas un gorrión azul? Digo, es algo inusual el color de tu plumaje. Jamás había visto semejante particularidad y mucho menos en un gorrión.

Rumbel: —Bueno niña, pues… verás. Tengo algo que confesar.

Sofía: — ¿Qué cosa?, ¡¿Qué cosa gorrión?! -pregunta inquieta.

Rumbel: ¿Ves aquel azul allá arriba en el cielo?

Sofía: —¡Si! y… que hay con eso? Lo veo todos los días.

Rumbel: Debes saber niña, que entre la noche y el día, hay un momento en que cambia el color de la atmósfera, pasando del negro noche donde se asoman las estrellas a un claro azul cuando despunta el amanecer. ¿Te has preguntado alguna vez cómo es que sucede eso?

Sofía: —La verdad no. Yo solo lo contemplo al despertar… o al anochecer. Y… ¿Cómo es que cambia de color?

Rumbel: Allá arriba, hay un grupo de seres que existen desde tiempos memoriales que se dedican a pintar el alba diariamente; uno de esos días, alcancé volar tan alto, ¡tan alto! que logré sobrepasar la altura de las nubes llegando al límite del cielo antes del amanecer. Los seres anónimos estaban por concluir su faena diaria, cuando de pronto, accidentalmente cayó pintura sobre mí. Y desde entonces soy azul.

Sofía: —¡Wow! ¡que increíble! Es por ello entonces que eres tan peculiar gorrioncito!, es por ello, que yo jamás había visto un gorrión azul!

¿Sabes algo?

Rumbel: ¿Qué cosa niña?

Sofía: —Creo que tu destino es llevar un trozo de ese cielo tan inmenso hasta aquí abajo por doquier, donde sea que estaciones tu vuelo… y poder percibir de cerca esa sensación de grandeza aún siendo tan pequeños, ¡y sentirlo! Gorrioncito, creo que hoy has traído un cachito de cielo hasta mí.

Rumbel: Jamás lo había visto de esa forma. Entonces, ¡a volar niña! A volar!

Después de esta breve conversación, los dos sonrieron. El gorrión azul abrió de nuevo sus alas; el semáforo cambio a luz verde y Elisa por fin cruzo la calle para seguir su camino, no sin antes llevarse consigo esa sensación de haber volado hasta alcanzar el cielo a través de aquel pequeño gorrión azul.

Ninguno de los dos pregunto nunca por sus respectivos nombres.Rumbel, personaje

Ilustraciones: MoninaLab