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Post 31: Chernóbil: el infiernito inside.

La más grande falla humana.

Chernóbil: Una de las catástrofes jamás vividas durante los últimos 40 años, continúa siendo una pesadilla no sólo para los habitantes a la redonda de la ciudad de Prypiat, donde lamentablemente tuvo lugar el suceso, sino para el mundo entero.

33 años del desastre siguen siendo aún, un recordatorio de cuando las cosas se salen de control.

La magnitud del daño. 

El poder del átomo, resulta directamente proporcional a la emoción del ser humano, y esta podría ser una analogía que nos persigue hasta hoy en día.

Actualmente nos encontramos entre tanto, generando una energía cada vez más fuerte, altamente destructiva, cuya contención esta ahí, sosegada y apaciguada, pero contenida.

Bueno y te preguntarás ¿Qué tiene que ver esto conmigo y contigo? querido lector, estoy segura.

Bien, comenzaré por el principio.

Recientemente tuve la oportunidad de ver la nueva serie “Chernobyle“, producción de la cadena televisiva HBO, que aborda de manera seria y puntual los acontecimientos. Por lo que su formato tiende más a ser una especie de documental que una serie de ficción basada en hechos reales.

Claramente puedes apreciar a través de la historia, la manera en que te van sumergiendo en los detalles que abrazaba este ambicioso proyecto.

Prácticamente estamos hablando de una ciudad adelantada a su tiempo, debidamente estructurada en logística y planeación a futuro: un futuro tan prometedor.

Partiendo de este punto, ¿Puedes detectar la similitud con una vida tan extaordinariamente ordinaria como la tuya y la mía?

Situándonos en el Hoy, hay un hecho en concreto del cual todos estamos siento testigos en este momento: somos parte de una sociedad en decadencia.

Si bien la parte positiva guarda una estrecha relación con un montón de avances tecnológicos, también es cierto que el modelo económico cada vez más, está tendiendo hacia el colapso…

La delgada línea.

¿Hemos perdido acaso, el horizonte de ese futuro que ya no parece tan prometedor?

El presente se vuelve una lucha por encontrar los mecanismos más efectivos de sobre vivencia.

Estamos ante una era mucho más competitiva en todos los aspectos: el social, personal y laboral. Emocionalmente mucho más demandantes.

Hay menos tranquilidad, menos llene, menos todo y a la par mucho más exigencia individual y menos colectiva.

Estamos en la era del YOYO.

La cultura del egoísmo.

Estamos en una era donde al parecer todos necesitamos que nos digan como vivir nuestra vida , como pensar, como decidir; hemos perdido la perspectiva desde nuestro centro.

A veces, es necesario alejarse para poder acceder a la panorámica completa.

El mundo contenido en el Reactor no. 4

Actualmente estamos expuestos a una sobresaturación de información y de estímulos que no dan espacio a liberar la energía contenida en nuestras mentes.

[Por allá en los años 80’s según recuerdo, se originó un escándalo, cuando apenas si surgieron la nueva generación de televisores cuya novedad era que ya no tenías que levantarte a prender, apagar y hacer el “trackeo” de canales de manera orgánica, debido a esta gran invención: el control remoto. Y el escándalo se producía porque esa simple y pequeña acción podría desencadenar la falta de actividad física. Y a decir verdad, en algo tan básico, literalmente serías capaz de tener el control a distancia, sin el menor esfuerzo].

Con el paso del tiempo, en cuanto a estilo de vida, ha habido una considerable disminución de actividad física, y un incremento en la actividad mental.

Podría casi asegurar que básicamente nuestra mente se encuentra expuesta la mayor parte del día a toda clase de estímulos, por lo que la mente se vuelve vulnerable.

Ahora bien: Si has llegado hasta esta línea te lo agradezco mucho, por que estoy a punto de exponer mi idea en cómo se relaciona el suceso de Chernóbil con nuestras emociones.

Reacción en cadena.

Imagina entonces, retomando la idea de esta posible analogía. Si esta actividad cerebral sucede a nivel individual, ¿Podrías imaginarte multiplicando ese mismo efecto por millones y millones de habitantes?

En el Reactor empieza a generarse una especie de energía incontrolable.

Uno de los principios para utilizar esta clase de energía es, que siendo manejada de manera adecuada (emociones) es una de las energías mas puras (emociones sanas), siendo capaz de suministrar o abastecer a una gran parte de la humanidad en pro de las necesidades que demandan su utilidad para un beneficio mayor (canalización).

Desafortunadamente un mal manejo de esta energía (emociones) también puede resultar tan peligroso cuyo resultado puede ser caótico.

El reactor: Contenedor de energía.

Cuerpo: Contenedor de emociones.

Nivel de daño: Destructivo.

El daño irreversible.

Un error desencadena una serie de sucesos imparables y destructivos, cuya falla consiste en forzar y llevar al extremo una situación.

Acaso, ¿No hacemos lo mismo a veces las personas?

En el caso de Chernóbil, el error fue llevar al máximo el nivel de energía, utilizando la reserva de recursos que equilibraban el funcionamiento interno. El agua (representa las emociones); cuya función consistía en mantener el equilibrio necesario para evitar un sobrecalentamiento, en segundos pasó de un estado a otro (digamos que tuvo un comportamiento bipolar) provocando un desequilibrio fatal e incontrolable, lo cual produce un sobrecalentamiento, derribando las barras de contención (límites).

Concluyente.

Pérdida de control: total.

Es entonces, cuando se produce y sobreviene la explosión.

Lo mismo sucede con nosotros.

Lo mismo sucede si se lleva a una persona al extremo, reduciendo su capacidad de decisión.

Este fenómeno a nivel personal o masivo, hace  individuos contenidos cada vez más vulnerables convertidos en un reactor humano, capaz de detonar en emociones incontrolables.

Solo habrá dos caminos: la resiliencia o la destrucción.

La realidad es que, si bien el presente demanda todos aquellos aspectos relacionados con el materialismo a través del consumismo, también demanda mucho más espiritualidad y conexión con nosotros mismos.

Y Quien sea capaz de entender estos dos conceptos. desde luego se vislumbrará ese futuro mucho más claro y prometedor.

 

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