Monas, Matrushkas

Post 47: ¿De dónde vienen las Monas?

Introducción

De pronto llegamos al Post número 47, y hoy toca el turno de conocer a Mona.

Antes de empezar advierto que este es un ejercicio de instrospección y forma parte de un curso de Redacción creativa, sumamente recomendable en la plataforma de Crehana con Majo Moirón, en el que a través de diversas técnicas originales que jamás imaginé, podrían convertirse en herramientas poderosas e ilustrativas para ejercitar este arte tan maravilloso.

Y aquí les comparto el resultado de este microensayo, partiendo del origen:

mi nombre.

¿Como explicar de dónde viene Mona?

Microensayo

“De niña, muchas veces fantaseé con llamarme diferente, jugaba a encontrar un nombre para mi, como si buscase algo con lo cual identificarme ya desde una edad muy temprana.
Y no es que mi nombre no me gustara del todo, pero tampoco me convencía del todo, sentía que no me pertenecía, que no me representaba de alguna forma.

No lograba transmitirme emoción alguna: lo sentía tan frío, impersonal y distante… incluso de mi misma.

Años más delante, pregunté a mis padres cómo es que habían elegido mi nombre.

La historia, no es muy larga.

Era el año de 1979 cuando ellos esperaban el nacimiento de su primogénito que, de acuerdo al pronóstico de algún médico y por la “forma de panza” de mamá (como graciosamente decían en aquel entonces, definía el sexo del bebé), tal pronóstico apuntaba a que yo sería un varón.

A ésas alturas, mis padres en ese momento, ya tenían decidido el nombre del niño:

Erik.

Solo quedaba esperar a que yo naciera.

Mi madre cuenta, que nací tan rápido como si tuviera alguna urgencia por salir al mundo, y para sorpresa de todos, fui niña.

Solo bastó con agregar una letra más al nombre que ya habían planeado y “vualá”. De ahí es donde parte Erika y un poco el viaje de Mona.

Parece una historia simplona y concreta con respecto a mi nombre después de todo, porque así lo fué.

Mi primer nombre: Erika, siempre he pensado que tiene ciertas peculiaridades a las que no me acostumbre y aún me cuesta entender. como por ejemplo, jamás lo imaginé combinable junto a la palabra “Doña”, me causa rareza siquiera pronunciarlo.

por otro lado, está mi segundo nombre, llevo a cuestas el nombre de las generaciones que me preceden.

Los últimos años me resuena como un eco que me llama en mi interior: María.

María me persigue

Mi segundo nombre: María, como mi madre, y como mi abuela materna: María Catalina; y como mi abuela paterna: María, a secas.

Si bien, jamás me ha pesado, es como si llevase a cuestas esa carga energética silenciosa de las mujeres de mi
vida, de mi pasado y de mi presente.

Hoy en día le he tomado aprecio, cariño y respeto, aunque nadie me llame así, sin embargo me reconozco más en él.

He conocido Marías y siendo tan simple me inspira hacia algo más amigable y dulce, como las galletas Marías.

Qué nombre tan común y tan poco común a la vez. Tan simple, pero tan orginal, tan lleno de contrastes.

María de por sí, ya tiene un impacto bastante fuerte históricamente, que no necesita acompañamiento.

 

La Mona

Y la pregunta sigue: ¿De dónde surge la Mona?

Un buen día de éstos, elegí llamarme Mona, recuerdo que fue un día en el que me dispuse a crear una nueva cuenta de email. Pues en aquel entonces mi unica cuenta de correo era bajo la razón social de mi negocio. Así que en ese momento  empece rápidamente a urgar en mi memoria y me encontré con este pseudónimo que me remonta a los tiempos de infancia:

Recuerdo cuando llegabamos a la casa de la Abuela María, (la madre de mi Padre), una casa ubicada en
un barrio de los más antiguos de mi ciudad, por la arquitectura peculiar de aquellos tiempos, teníamos que atravezar un largo patio para llegar hasta la cocina, donde la mayoría se reunía, incluso hasta hoy en día.

Desde dentro, alguien gritaba:

– “¡Llegaron los monos! refiriréndose a mi hermano y a mí.

A ciencia cierta, nunca supe el por qué nos apodaban así. Lo que si recuedo es, que mi abuelo paterno Ángel (ya entrado en años con el cabello totalmente blanco, alto, delgado y jovial, asi es como lo recuerdo), siempre fue bastante ingenioso al respecto con los sobrenombres… no se le escapaba absolutamente nadie, y estoy segura que esto de “Los monos” fue su idea.

Ahora pienso, en este momento, cómo es que nuestros ancestros nos acompañan o nos guían aún cuando hace tanto tiempo que se fueron.

Así que Mona te lo debo a ti abuelo, donde quiera que éstes.

Ahora entiendo esa incomodidad que me brinda Erika, y que me ha perseguido casi toda la vida, casi como una búsqueda permanente, pero también me ha hecho entender que no hay quizá un lugar al cual llegar y tampoco importa el de dónde vengas. Lo siento como un misterio propio a resolver, despertando en mí ese espíritu detectivezco que quizá nunca llegue a entender, pero esa incomodidad es la que guía mi sendero, me acompaña y me construye cada día.

Hoy decido, por elección ser Mona Rivas, diseñadora gráfica, creadora y creativa, con
media vida en una búsqueda permanente por entender el propósito que define mi existir.”

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